
Ya el problema de Venezuela trascendió lo que era hace unos meses aún y se abre cada vez más hacia una dictadura. Primero, la Constitución no se aplica, a menos que favorezca a Chávez, y no hay separación de los Poderes, por lo cual él se comporta con absoluto yoísmo autoritario. Por otra parte, de su costado surgió el teniente Diosdado Cabello, quien ha acumulado poder económico e instituciones públicas y que algunos lo consideran el real presidente del país. Eso, sin contar con algunos personajes, no más de siete, quienes desde la sombra halan la brasa para su sardina y no se preocupan sino de su parcela de Poder. Inclusive sorprende las maniobras que usan para conservar sus posiciones burocráticas, aunque deben estar cargados de dinero.
Siendo, como dicen, éste un país rico, se están desmoronando todas las infraestructuras de servicios. Y empresa que es nacionalizada, pasa pronto a la condición de chatarra, sin que a nadie parezca importarle. Estamos sufriendo carencia de rubros alimenticios, la energía eléctrica está racionada, el servicio de agua funciona a medias, la violencia es tan brutal que si estuviéramos en guerra no habría tantas bajas cada semana. Las policías, a confesión de partes inclusive, están penetradas por el soborno, la corrupción, el secuestro y el tráfico de drogas, además de las secuelas. La inflación es tan sorprendente que la gente pasa hambre. Peor es el problema de los que necesitan adquirir medicamentos o recibir atención médica especializada. Las empresas extranjeras se van retirando y dejan una estela de desempleo. Y si alguien protesta, porque, ilegalmente, lo decidió la Fiscal General, Luisa Ortega, es sometido a juicio sumarísimo y enviado a cárceles por un período discrecional.
Acaban de condenar, en menos de un mes, a un joven, Julio Rivas, de 22 años, a cumplir 11 años de presidio por protestar contra la recién aprobada y controvertida Ley Orgánica de Educación. Este joven es estudiante de la Universidad de Carabobo, hijo de un pastor evangélico, y fue enviado a una cárcel de alta peligrosidad, como El Rodeo.
El documental de Stone está desacreditado de origen. Es la hagiografía de un Chávez inexistente. Diez años después, aún gente que está en el extranjero y tenía alguna fe en su "Socialismo del Siglo XXI" ha tenido que rectificar. Y muchos compatriotas en el país, de distintas clases sociales, se dan cuenta de que no hay tal socialismo, ni felicidad del pueblo. Las Misiones trabajan a un cuarto de marcha. Barrio Adentro, atención médica de cubanos en sitios deprimidos económicamente, ha ido desapareciendo. Los funcionarios del PSUV para Alcaldías y Gobernaciones están haciendo competencia para demostrar su incapacidad. Y los extranjeros que siguen viniendo, quizá no todos pero sí en su mayoría, son unos aprovechadores que se dan la gran vida bolivariana, en hoteles, restaurantes, viajes y quién sabe qué otros sitios, en banquetes semejantes a los del imperio romano. Y se van con una buena paga en dólares. Eso ni siquiera puede llamarse prostitución.
Luego, está la amenaza y la agresión a los medios de comunicación, que es constante. Mucho más a los periodistas que ellos consideran peligrosos. Todo el mundo sabe y comenta que el objetivo del gobierno es evitar que se sepan las verdades verdaderas del país.
Venezuela pidió un préstamo a Brasil, y eso debería decir algo a los funcionarios de otros países que llegan por aquí y le lamen la mano izquierda a Chávez, para que les firme cheques. Moratinos vino a defender los intereses de los españoles, afectados por invasiones y expropiaciones, y se fue calladito y endulzando la voz: no es tan grave, dijo, la situación de los medios, mientras 12 periodistas que repartían volantes iban al hospital con serias lesiones y 34 emisoras de radio fueron cerradas, 29 amenazadas y han abierto otros procesos administrativos a GLOBOVISION.
Por Dios, si hasta MERCOSUR se ha negado a darle entrada a Venezuela y los aliados del ALBA están viendo cómo salir del paquetechávez, menos Evo Morales.
En cuanto a Cuba, ya Raúl Castro tiene tantos problemas internos que Chávez pasa a ser una molestia.
Destacaré una sola cosa: en un mes, ya hay 15 presos políticos en juicios sumarísimos... ¿esperaremos el garrote vil? Y la dirigencia de la oposición está acéfala. Pero nosotros no tenemos miedo y seguiremos diciendo las cosas, si no es de una manera será de la otra. Inclusive pudieran llegar a callarnos, pero no cambiarán nuestros pensamientos. Y quizá pudieran matarnos, pues, como me dijo en estos días un alto funcionario regional los accidentes suceden y ni yo, ni mi familia están exentos de ellos, pero la palabra nunca es estéril.
Milagros Mata de Carnevali
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10 de Septiembre del 2009













